Para ayudar a su prima en busca de una habitación, la heroína la introdujo en el hogar de estudiantes donde una vez se había alojado. Pero tan pronto como el joven se instala, un malestar inexplicable se apodera de ella. En las semanas que siguen, en cada visita que intenta, su prima no puede ser encontrada. Y el director de la casa siempre es más evasivo, más inquietante, más equívoco. Yoko Ogawa, por pequeños toques tan sutiles como obsesivos, crea un clima aterrador que literalmente toma posesión del lector. Esta breve novela, escrita con una pluma delicada, es ciertamente pesada con las peores presunciones.
Para ayudar a su prima en busca de una habitación, la heroína la introdujo en el hogar de estudiantes donde una vez se había alojado. Pero tan pronto como el joven se instala, un malestar inexplicable se apodera de ella. En las semanas que siguen, en cada visita que intenta, su prima no puede ser encontrada. Y el director de la casa siempre es más evasivo, más inquietante, más equívoco. Yoko Ogawa, por pequeños toques tan sutiles como obsesivos, crea un clima aterrador que literalmente toma posesión del lector. Esta breve novela, escrita con una pluma delicada, es ciertamente pesada con las peores presunciones.