Ante la creciente incorporeidad electrónica de la existencia, en ocasiones resulta reconfortante –necesario, incluso- tener algo a ano a lo que aferrarse. Así, en el interior de esta colorida caja de los recuerdos, se encuentra un auténtico bufet de material de lectura debidamente dosificado y listo para satisfacer prácticamente cualquier paladar artístico o poético, desde el más corrosivo sarcasmo de la juventud hasta la más enfermiza formalidad de la madurez: descubrimos a nuestra protagonista preguntándose si alguna vez se mudará de las estrecheces alquiladas de los inicios de la edad adulta y la dejamos en la extensión hipotecada del amor y el matrimonio. En vez de descender a los estratos más infernales del alma, lo que hacemos es subir y bajar por los ascensores y habitaciones de esta curiosa representación del mundo. En la parte posterior de la caja encontramos una lista con las sugerencias sobre los lugares apropiados del edificio por los que dejarnos perder. Aunque muchas son inéditas, algunas de estas viñetas sí han aparecido en sitios como The New Yorker, The New York Times o McSweeney. En total, Fabricar historias recoge un trabajo desarrollado por Chris Ware durante más de diez años. "Si usted padece de soledad, ya sea solo o en compañía, le garantizamos que este libro congenia con la apabullante sensación, de haber desperdiciado la vida, desaprovechado oportunidades e ignorado aspiraciones creativas que tanto aflige al público lector de clase media y alta (y que tiende a asaltarlo durante la fase REM del sueño)."
Ante la creciente incorporeidad electrónica de la existencia, en ocasiones resulta reconfortante –necesario, incluso- tener algo a ano a lo que aferrarse. Así, en el interior de esta colorida caja de los recuerdos, se encuentra un auténtico bufet de material de lectura debidamente dosificado y listo para satisfacer prácticamente cualquier paladar artístico o poético, desde el más corrosivo sarcasmo de la juventud hasta la más enfermiza formalidad de la madurez: descubrimos a nuestra protagonista preguntándose si alguna vez se mudará de las estrecheces alquiladas de los inicios de la edad adulta y la dejamos en la extensión hipotecada del amor y el matrimonio. En vez de descender a los estratos más infernales del alma, lo que hacemos es subir y bajar por los ascensores y habitaciones de esta curiosa representación del mundo. En la parte posterior de la caja encontramos una lista con las sugerencias sobre los lugares apropiados del edificio por los que dejarnos perder. Aunque muchas son inéditas, algunas de estas viñetas sí han aparecido en sitios como The New Yorker, The New York Times o McSweeney. En total, Fabricar historias recoge un trabajo desarrollado por Chris Ware durante más de diez años. "Si usted padece de soledad, ya sea solo o en compañía, le garantizamos que este libro congenia con la apabullante sensación, de haber desperdiciado la vida, desaprovechado oportunidades e ignorado aspiraciones creativas que tanto aflige al público lector de clase media y alta (y que tiende a asaltarlo durante la fase REM del sueño)."