Durante cincuenta años Martin Buber se ocupó día a día, como sionista y humanista, de hacer posible la coexistencia pacífica de judíos y árabes en la tierra de Palestina. Fruto de este compromiso son los 65 textos de carácter político, filosófico y moral recogidos en el presente volumen, preparado por Paul R. Mendes-Flohr. Frente a la complejidad de la cuestión judio-árabe no bastan los análisis históricos y jurídicos, ni por supuesto las estrategias ideológico-políticas. Todo ello suele conducir al axioma trágico: "Nosotros o ellos". Martin Buber apostó por el bi-nacionalismo. Y lo hizo como propuesta hermenéutica que activara la reflexión y ayudara a buscar, mediante un verdadero diálogo entre ambas partes, la solución más permanente posible. El diálogo es, para el gran pensador judío, la palanca que puede conducir a pactos basados en un principio existencial-moral de mńimos: una "línea de demarcación" que señala, en una situación de coexistencia dentro de una misma tierra, la medida máxima posible de realización personal con el mínimo de daño e injusticia al prójimo que habita el mismo territorio. "Una tierra para dos pueblos". En paz.
Durante cincuenta años Martin Buber se ocupó día a día, como sionista y humanista, de hacer posible la coexistencia pacífica de judíos y árabes en la tierra de Palestina. Fruto de este compromiso son los 65 textos de carácter político, filosófico y moral recogidos en el presente volumen, preparado por Paul R. Mendes-Flohr. Frente a la complejidad de la cuestión judio-árabe no bastan los análisis históricos y jurídicos, ni por supuesto las estrategias ideológico-políticas. Todo ello suele conducir al axioma trágico: "Nosotros o ellos". Martin Buber apostó por el bi-nacionalismo. Y lo hizo como propuesta hermenéutica que activara la reflexión y ayudara a buscar, mediante un verdadero diálogo entre ambas partes, la solución más permanente posible. El diálogo es, para el gran pensador judío, la palanca que puede conducir a pactos basados en un principio existencial-moral de mńimos: una "línea de demarcación" que señala, en una situación de coexistencia dentro de una misma tierra, la medida máxima posible de realización personal con el mínimo de daño e injusticia al prójimo que habita el mismo territorio. "Una tierra para dos pueblos". En paz.