Product Description En "Matarse para vivir", Chuck Klosterman combina el periodismo musical y la crónica viajera para narrar la historia de su odisea automovilística de veintiún días y 10.552 kilómetros (los que separan la habitación del hotel Chelsea en la que Sid asesinó a Nancy, en Nueva York, de la casa en la que se suicidó Kurt Cobain, en Seattle) en busca de toda una serie de lugares relacionados con la muerte de rockeros célebres. El motor de su periplo, sin embargo, no es el puro morbo, sino un genuino interés por indagar en el sentido del amor, la vida, la muerte y la fama, con la esperanza de llegar a responderse las siguientes preguntas: ¿Es morir lo único que le garantiza un legado a una estrella del rock? ¿Acaso son los accidentes de avión, las sobredosis, los incendios y los suicidios con armas de fuego la verdadera puerta de la inmortalidad para un artista? Y en tal caso, ¿por qué? Review "Absorbente y conmovedor, hilarante y a la vez doloroso. Nadie entiende la identificación a través de la cultura popular mejor que Chuck Klosterman. Matarse para vivir es un libro tremendamente divertido, astuto, perspicaz… y, sin embargo, increíblemente sensible". ―Elizabeth Bromstein, NOW MAGAZINE"A veces, cuando eres copiloto en un viaje por carretera, te lo estás pasando tan bien charlando con tu colega, contemplando el paisaje por la ventanilla y escuchando música de primera que, cuando llegas a tu destino, te sientes reacio a parar y bajar del coche. Es la sensación que transmite este libro". ―Gregory Kirschling, ENTERTAINMENT WEEKLY Review "Un texto desmitificador y en ocasiones francamente divertido. Klosterman escribe con la acidez suficiente como para que coloquemos este libro en una estantería especial, muy cerca de Hunter S. Thompson y Robert Greenfield". ―Javier Pérez de Albéniz, EL CULTURAL From the Back Cover En el transcurso de veintiún días y 10.552 kilómetros, Chuck Klosterman busca el emplazamiento de los accidentes mortales de Lynyrd Skynyrd, Duane Allman y Buddy Holly, así como la encrucijada en la que Robert Johnson le vendió su alma al diablo; visitará Graceland, el río en que se ahogó Jeff Buckley y el pueblo de Rhode Island donde un centenar de fans del grupo Great White fallecieron atrapados en un incendio; escuchará los álbumes que grabaron en solitario los miembros de KISS y analizará el modo en que el disco Kid A, de Radiohead, anticipó los acontecimientos del 11-S; se las tendrá que ver con serpientes venenosas, canales de televisión cristianos y camareras filósofas; también presenciará el fin de tres relaciones sentimentales: una por voluntad propia, otra por casualidad y la última por agotamiento. Todo, para saber por qué el acto más importante que puede hacer un músico por su propia carrera es dejar de respirar… y qué significa eso para todos nosotros.
Product Description En "Matarse para vivir", Chuck Klosterman combina el periodismo musical y la crónica viajera para narrar la historia de su odisea automovilística de veintiún días y 10.552 kilómetros (los que separan la habitación del hotel Chelsea en la que Sid asesinó a Nancy, en Nueva York, de la casa en la que se suicidó Kurt Cobain, en Seattle) en busca de toda una serie de lugares relacionados con la muerte de rockeros célebres. El motor de su periplo, sin embargo, no es el puro morbo, sino un genuino interés por indagar en el sentido del amor, la vida, la muerte y la fama, con la esperanza de llegar a responderse las siguientes preguntas: ¿Es morir lo único que le garantiza un legado a una estrella del rock? ¿Acaso son los accidentes de avión, las sobredosis, los incendios y los suicidios con armas de fuego la verdadera puerta de la inmortalidad para un artista? Y en tal caso, ¿por qué? Review "Absorbente y conmovedor, hilarante y a la vez doloroso. Nadie entiende la identificación a través de la cultura popular mejor que Chuck Klosterman. Matarse para vivir es un libro tremendamente divertido, astuto, perspicaz… y, sin embargo, increíblemente sensible". ―Elizabeth Bromstein, NOW MAGAZINE"A veces, cuando eres copiloto en un viaje por carretera, te lo estás pasando tan bien charlando con tu colega, contemplando el paisaje por la ventanilla y escuchando música de primera que, cuando llegas a tu destino, te sientes reacio a parar y bajar del coche. Es la sensación que transmite este libro". ―Gregory Kirschling, ENTERTAINMENT WEEKLY Review "Un texto desmitificador y en ocasiones francamente divertido. Klosterman escribe con la acidez suficiente como para que coloquemos este libro en una estantería especial, muy cerca de Hunter S. Thompson y Robert Greenfield". ―Javier Pérez de Albéniz, EL CULTURAL From the Back Cover En el transcurso de veintiún días y 10.552 kilómetros, Chuck Klosterman busca el emplazamiento de los accidentes mortales de Lynyrd Skynyrd, Duane Allman y Buddy Holly, así como la encrucijada en la que Robert Johnson le vendió su alma al diablo; visitará Graceland, el río en que se ahogó Jeff Buckley y el pueblo de Rhode Island donde un centenar de fans del grupo Great White fallecieron atrapados en un incendio; escuchará los álbumes que grabaron en solitario los miembros de KISS y analizará el modo en que el disco Kid A, de Radiohead, anticipó los acontecimientos del 11-S; se las tendrá que ver con serpientes venenosas, canales de televisión cristianos y camareras filósofas; también presenciará el fin de tres relaciones sentimentales: una por voluntad propia, otra por casualidad y la última por agotamiento. Todo, para saber por qué el acto más importante que puede hacer un músico por su propia carrera es dejar de respirar… y qué significa eso para todos nosotros.